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Arton Birdie, el arte del automóvil de entonces
22 Diciembre 2015

Arton Birdie, el arte del automóvil de entonces

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Leyendo esta publicación de 1996 nos damos cuenta que ya había un gran movimiento internacional hacia la electromovilidad del futuro. Se crearon nuevas empresas que con mucha ilusión presentaron sus creaciones. Y había de todo, desde pequeños biplazas hasta coches deportivos, pequeños y grandes. Pero todo fue a pique en los años venideros, cuando el lobby del petróleo dejo claro que son ellos quienes mandan. Ahora su gran influencia, razones de guerras y pobreza en muchos países, se esta disminuyendo.

En 1987 el alemán Lennart Preu creó su empresa de diseño industrial denominado ART.ON Design en Berlín. Preu tiene conocimientos en el deporte del automóvil y busca un vehículo eléctrico deportivo que podría transmitir grandes sensaciones, combinando el silencio de su motor con buenas prestaciones. No encuentra nada en el mercado que le convence, y decide desarrollar su propio automóvil. En 1992 crea la empresa Arton S.L. para el desarrollo de este automóvil, con la idea de aportar su propia tecnología de recarga, sistemas de tracción y mando motor y el uso de componentes high-tech. Al mismo tiempo desarrolla un coche eléctrico más convencional al transformar el Renault Twingo, con el fin de poder ofrecer las transformaciones a mayor escala, que a su vez ayudaría a financiar el proyecto del coche deportivo.

En 1994 se presenta el Twingo TWE en el salón de Ginebra con un resultado muy positivo, incluido los elogios de la misma Renault. En octubre se presenta el deportivo Birdie en el salón de Berlín. También se presenta una furgoneta Ford Transit transformada.  Dos años más tarde se añade pequeños karts al programa de vehículos. En aquel entonces ya existía una red de distribución y se habían entregado las primeras unidades a los clientes.

En 1996, el firmante de este reportaje publica el siguiente artículo en la prensa española:

La firma alemana Arton ha desarrollado un deportivo biplaza con motor eléctrico y unas prestaciones impresionantes para este tipo de vehículos – una aceleración de 0 a 100 km/h en 9 segundos y una velocidad máxima de 180 km/h: el Birdie Barchetta. Con este vehículo, Arton está organizando la Copa Birdie, una fórmula propia dentro de las fórmulas de competición que pretende aunar el dinamismo y la emoción de los acontecimientos deportivos automovilísticos con el respeto al medio ambiente.

“Queremos ofrecer con nuestra Copa Birdie una carrera dinámica y emocionante, pero en la que ni el espectador, ni los conductores ni los habitantes de las zonas lindantes sufran del ruido infernal de los motores”, comentó Lennart Preu. Para tal fin se ha desarrollado un deportivo biplaza sin puertas y con motor eléctrico, que promete muy buenas prestaciones. Y de esta versión comercial (ya se habían recibido varios pedidos en firme) Arton ha preparado una versión Barchetta de carrera, de las que se fabricarán sólo 15 unidades iguales, para realizar con ellas la Copa Birdie.

“Queremos demostrar con esta Copa Birdie que es totalmente factible combinar la alegría de una conducción deportiva con la protección del medio ambiente”, explica Preu. El Birdie Barchetta destaca por sus buenas prestaciones, como una aceleración de 0-100 km/h en sólo 9 segundos y una velocidad máxima de unos 180 km/h.

Para poder ofrecer un atractivo espectáculo, la marca pretende convencer a grandes pilotos de fama internacional para conducir estos deportivos al mismo tiempo que se están buscando patrocinadores para ofrecerles un “espacio limpio” en estos automóviles.

El Birdie Barchetta se basa en el Birdie deportivo, que ya se está ofreciendo al público por alrededor de 6, 5 millones de pesetas. “Por vez primera en la historia actual del automóvil hemos conseguido una simbiosis con sentido entre las carreras y una innovación verdadera de un concepto de propulsión de futuro”, recalcan los responsables de la marca. La producción del Birdie deportivo está limitada a 200 unidades, y la creciente demanda demuestra que hay un interés en algo diferente y con propulsión ecológica.

El birdie lleva el concepto de peso ligero hasta el límite más alto, un bastidor monocasco hecha de fibra de carbón y una carrocería superligera del mismo material. Baterías de níquel-cadmio (N.R. las más avanzadas de entonces), de hecho menos pesadas que las de plomo, reducen el peso a solo 680 kg. El diseño atractivo del modelo, que mide 3,27 metros, obedece a las pautas de un biplaza moderno. Para entrar no hay puertas, sino que se levanta la parte alta de la carrocería, incluido el parabrisas, lo que hace una entrada bastante fácil.

Las prestaciones son relevantes con una autonomía de entre 100 a 150 kilómetros y una velocidad tope de unos 160 km/h. Para mayor seguridad el Birdie lleva cuatro frenos de disco y un sistema de suspensión con doble brazo transversal por delante y por detrás, y amortiguadores interiores con varilla de empuje.

Su motor asincrónico situado en la parte central con la tracción al eje posterior desarrolla 60 kW (unos 80 CV). Combinado con una caja de cambios de cuatro velocidades semiautomáticas puede alcanzar los 100 km/h en doce segundos. El modelo lleva incorporado un cargador eléctrico de 3 kW que permite recargar la energía en un tiempo entre cuatro horas (baterías  de níquel-cadmio) y ocho horas (baterías de plomo).

Pero Arton de Berlín ofrece más. Estas empresa, con una plantilla de 19 personas especializadas, prepara también versiones eléctricas del Renault Twingo, de las que se han vendido ya más de 60 unidades (marzo 1996), del Ford FT100 Transit furgoneta y del Renault Express, todos ellos con baterías de plomo o de níquel-cadmio. El Twingo transformado cuesta alrededor de tres millones de pesetas, un precio bastante módico en el campo de los automóviles eléctricos, ya que aún no se ha llegado a la producción a grandes series. Cuenta con una autonomía de entre 80 a 120 kilómetros y supera los 100 km/h.

Publicado en marzo de 1996
Copyright texto y fotos: V. Christian Manz

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