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Ruta Nocturna por Tenerife en Moto Eléctrica
11 Agosto 2017

Ruta Nocturna por Tenerife en Moto Eléctrica

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Como podemos ver en este relato de Tomás Gómez, aún hoy día salir en coche (o moto) eléctrico es una pequeña (o gran) aventura y el público en general aún no tiene claro lo que es la electromovilidad. Encontrar un lugar para repostar la(s) batería(s) no siempre es fácil y depende de la apertura de mente de las personas. ¡Qué pena!, ya que la electromovilidad es más antigua que los vehículos a petróleo, y si todos hubiésemos aprendido de la historia, estaríamos mucho más abiertos hacía los vehículos silenciosos. Pero aún hay mucho recorrido... Gracias a personas como Tomás, que cuenta en su casa con varios vehículos eléctricos, la electromovilidad también avanza lentamente en España... y en las Islas.

Hace unos 30 días, me comentaron que el Motoclub Hespérides pensaba hacer una ruta nocturna, la IV por la Isla de Tenerife. Me atrajo la propuesta y me apunté con mi moto
eléctrica ZERO DS del año 2014. Fue la primera vez que participaba una moto eléctrica en este encuentro.

La moto tiene una batería de 11.4 kWh, de los cuales utiliza aproximadamente 10 kWh. La ruta se hacía el 5 de agosto, un sábado de plenilunio y su recorrido era una sorpresa de la que nos enteraríamos la misma noche. Conocíamos el comienzo, la duración y el final, pero no el camino a seguir.

Me apunté, no sin cierto temor a no llegar, pero me dijeron que había un punto de recarga en el camino, donde el resto de los moteros, unas 40 motos térmicas iban a repostar gasolina.

La ruta comenzó tras una magnífica cena en la sede del motoclub en La Laguna. Asistieron unas 50 personas, algunas de las cuales no eran miembros del club pero eran bienvenidos a la ruta. A las 11 y media de la noche salimos rumbo a La Matanza por la autopista. Era preciosa la caravana nocturna ocupando el carril derecho a lo largo de un par de kilómetros.

Desde La Matanza, nos dirigimos por la carretera general TF 217 hasta el mirador deHumboldt donde hicimos una parada de reagrupación. La moto indicaba 88% de batería y tenía previsto cargar durante media hora más adelante. Tras unos minutos de descanso, con una noche espléndida, y una temperatura de 20 grados proseguimos hacia la gasolinera El Mirador en la carretera que va desde Los Realejos a San Juan de La Rambla. Allí llegamos poco después de las 0 horas y repostaron las motos de gasolina. Cuando le pedí al encargado que me dejara cargar me lo negó. Le dejamos varios cientos de euros en gasolina y café y me negó unos céntimos de electricidad para la moto. ¡Jamás volveré a ese lugar y más de uno se solidarizó conmigo!

Hay mucho miedo, insolidaridad y desconocimiento en la sociedad respecto a los vehículos eléctricos. El caso es que a partir de ese momento se me acabaron las alegrías energéticas pues quedaba mucha ruta por delante y tenía previsto cargar en ese punto. Para ese momento ya conocíamos todos la ruta, pues nos habían dado por escrito los puntos por donde pasaríamos. Estaba en los límites del rango de la moto. Decidí aventurarme y seguir con ellos.

Desde la gasolinera, seguimos por la TF 5 y la carretera nueva TF 82 hacia El Tanque, Ruigómez y Erjos, un pequeño pueblo situado casi al oeste de la isla y a buena altura. Allí paramos para agruparnos en el bar Fleytas, que tiene una buena explanada delante. El bar está situado a algo más de 1000 metros de altura muy próximo a las Charcas de Erjos, unas charcas de origen antrópico, originadas como consecuencia de la extracción de áridos para la construcción y que se han convertido en zona donde anidan aves acuáticas. Claro, a esa hora no podíamos observar aves, y yo seguía con la duda sobre la autonomía de la batería.

En ese punto creo recordar que indicaba 64% de carga aproximadamente. Era una cantidad que según nuestra experiencia estaba en el límite para hacer el recorrido. En otra ocasión, en ese bar me dejaron cargar muy amablemente, mientras almorzaba, pero a la una de la madrugada estaba cerrado y no hubo posibilidad de reponer unos pocos vatios a la batería. Reiniciamos el camino hacia Santiago del Teide por la TF 82 y hacia Chío por la TF 38. A la moto le quedaba algo menos de la mitad de la batería cuando llegamos a Chio.

Después de haber subido a 1200 metros habíamos bajado a unos 700 y ahora tocaba subir hasta Izaña. En ese momento me acordaba de la trastada que me hicieron en la gasolinera. Seguimos la carretera hasta el cruce de Boca Tauce donde enlazamos con la TF 21. Siguiendo la ruta, llegamos a los Roques de García. Allí tenía un 32% de capacidad de batería. Aparentemente es suficiente, pero no lo tenía muy claro. En realidad, este modelo del 2014 por debajo del 16% de carga anda, pero no tiene fuerza, !Me quedaban varias cuestas¡. Es como la tortuga que le sale al Nissan LEAF cuando se queda sin batería.

Teníamos que subir a la base del Teide, a unos 2300 mts, bajar de nuevo hasta el Portillo a 2000 mts aproximadamente y volver a subir hasta Izaña a unos 2300. No lo tenía claro, así que decidí salir despacio antes que todos para intentar llegar a Izaña. Como todos sabemos, circulando despacio la autonomía del vehículo aumenta, y a partir de ese lugar, casi todo es bajada y podría llegar a La Laguna sin problema. Comento mi plan a los miembros de la organización y deciden que me acompañe una moto. En eso, justo cuando íbamos a salir, Digna, la compañera del presidente del motoclub se acuerda de que su hermano está en el Parador Nacional. Hace una llamada y nos damos un salto las dos motos al parador. El portero de noche amablemente nos cedió un enchufe y yo llevaba el cable de recarga. Tras 20 minutos tenía suficiente energía para llegar a los altos de Izaña sin penurias. Había recargado un 8%. Suficiente para llegar a Izaña muy por encima del temido 16% .

Mientras cargábamos, la caravana se inició. Era espectacular desde el parador ver las decenas de motos circulando por la carretera rumbo al Portillo con rumbo a la carretera de La Esperanza.

La siguiente parada del grupo era en Chipeque, un mirador, y ahí nos dirigimos en busca del grupo. Nos reagrupamos todos y en ese lugar hicimos un minuto de “silencio” de los motoristas en honor a Ángel Nieto, socio de honor del club, recientemente fallecido.

Posteriormente seguimos camino hacia la churrería en El Sobradillo. Eran las 6 de la mañana del domingo 6 de agosto cuando continuamos la ruta hacia la churrería. El camino lo hicimos muy lento pues había mucha pinocha en la carretera, lo que la hacía peligrosa. Llegamos a la churrería sin ningún contratiempo y ahí repostamos los cuerpos con un chocolate calentito y churros. Se sortearon pequeños recuerdos y a partir de ahí nos separamos.

En total yo hice 210 kms con un desnivel acumulado de más de 3000 mts. Llegué a casa en La Esperanza con el 16%, la moto andaba pero ya sin fuerza.

Desde aquí quiero dar las gracias a la organización y miembros del Motoclub Hespérides, lo hicieron estupendamente y organizaron un paseo la mar de agradable. No me quiero olvidar del portero de noche, Israel, su amabilidad me permitió seguir sin el temor a quedarme tirado en la carretera.
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