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De Lorean DMC-12 eléctrico – Regreso al futuro
23 Octubre 2011

De Lorean DMC-12 eléctrico – Regreso al futuro

El De Lorean, impresionante deportivo con carrocería de planchas de acero inoxidable bruñido y puertas de alas, producido en Irlanda del Norte entre 1981 y 1982, vuelve a sus andanzas al verse preparado como vehículo eléctrico que podrá entrar en producción limitada en 2013.

John Zachary DeLorean se declaró completamente en bancarrota en 1999, con lo que no tenía que atender a ninguna de las demandas interpuestas por sus posibles numerosos fraudes. Tras el fracaso con su automóvil intentaba vender relojes, pero con poco éxito, y tuvo muchas charlas con inversores para nuevos proyectos. Murió a la edad de 80 años, sin haberse retirado de sus ideas, tras complicaciones de un infarto. Años después un empresario de Tejas (Estados Unidos) compró los derechos de la marca y las piezas y componentes que habían quedado sin vender, para continuar atendiendo a los muchos automóviles De Lorean que aún circulan por el mundo. Pero no sólo esto, el tejano también ensambla modelos nuevos, parcialmente de piezas aún disponibles y otras totalmente nuevas, además con el motor V6 del modelo original. Para 2013 se prevé una producción de este modelo con motor eléctrico – con lo que vuelve a su origen en el cine: en la película “Regreso al futuro” el De Lorean se transformó en un coche eléctrico propulsado por energía nuclear.

La historia del De Lorean empezó cuando John Zachary DeLorean, americano con origen libanes, entró en la midlife-crisis en busca de nuevas formas de vida. Dejó su elegante vestir tras haber alcanzado su puesto de alto ejecutivo de General Motors, para adaptar un “look” más hippie, se separó de su mujer y se casó con otra mucho más joven… en fin, hizo todo lo que algunos piensan que puede devolver la eterna juventud. Además decidió que sería él que debería crear el coche deportivo ideal, ya que General Motors era incapaz de lograrlo.
 
Se reunió con Giorgio Giugiaro de Ital Design el diseño, decidiéndose por un modelo deportivo con asientos traseros y motor en un habitáculo posterior propio. Logró un acuerdo con Renault para emplear el nuevo motor Euro-V6, desarrollado en conjunto con Peugeot y Volvo, un seis cilindros en una V muy abierta de 90 grados. Con sus 2.849 cc y 132 CV a 5.500 rpm (válvulas en cabeza con dos árboles de levas, culatas de aluminio, cuatro cojinetes de cigüeñal) alcanzó los 200 km/h, lo que no era sensacional, pero totalmente aceptable. Lotus se encargó de crear un chasis tipo backbone, en forma de una Y, con chasis auxiliares delantero y trasero. En resumen: nació un deportivo de líneas sumamente atractivas, con un chasis robusto y una tecnología estándar que tenía que garantizar muchos kilómetros.

El problema era la financiación de un proyecto de tal calibre. DeLorean soñaba de un precio de venta de sólo 15.000 dólares, lo que fue finalmente imposible a cumplir. Faltaba buscar el país que más facilidades ofrecía para una producción de este singular automóvil en sus territorios. La caribeña isla Puerto Rico de inmediato ofrecía 65 millones de dólares, exenciones fiscales y créditos para atraer la fábrica a sus territorios. Otro pretendiente, la ciudad de Detroit, preparó un crédito de 30 millones de dólares. También intervinieron empresarios españoles afincados en Estados Unidos para hablar bien de la entonces nueva democracia de nuestro país, más abierta a inversiones extranjeras. La idea soñaba de maravilla: la producción de 20.000 coches el primer año para subir en los venideros, con casi la totalidad prevista para su exportación, lo que aportaría un montón de divisas a España. Además se hablaba de crear 2.000 puestos de trabajo.

Los riesgos para aceptar la producción del De Lorean fueron enormes, pero los tres pretendientes dispuestos a asumirlos. En los momentos de sondeo para tomar una decisión intervino el gobierno de Inglaterra, buscando febrilmente inversores para Irlanda del Norte, conflictivo por su enorme paro y su tendencia a radicalizarse. Los entonces políticos cogieron la sartén de la manga e invirtieron directamente en De Lorean. No conforme con esto, dieron tanas facilidades y créditos, que DeLorean no pudo negarse y se instaló en Irlanda del Norte.

Se alzó una nueva fábrica en Dunmurry, cerca de Belfast, y los responsables empezaron a buscar trabajadores, que se presentaron haciendo largas colas. DeLorean se dedicaba a preparar la producción, gastando mucho más dinero de lo previsto, ya que se perdía en buscar motores óptimos, materiales adecuados, y sobre todo resolviendo problemas de fabricación a un coste razonable. Entre 1978 y 1981 no cesaba de pedir más capital a los ingleses. La producción empezó finalmente en 1981. Las primeras unidades recibieron una mala prensa, no sólo por su precio que sobrepasaba ya los 25.000 dólares, sino sobre todo por problemas de calidad y la poca potencia del motor. En 1982 la calidad fue mejorada, pero poco se podía hacer con el motor; al mismo tiempo que su precio subía a los 30.000 dólares, lejos de los 15.000 prometido años anteriores. Y DeLorean pedía crédito tras crédito, hasta que la nueva Primer Ministra Margaret Thatcher cortó el flujo de dinero, - ya se debía más de 138 millones de dólares. Antes de que terminara el año, DeLorean fue arrestado por un intento de introducir grandes cantidades de cocaína a Estados Unidos, con lo que, según él, quería salvar su empresa. La fábrica en Irlanda del Norte entró en suspensión de pagos a finales del año, tras una producción de 8.583 unidades. Y todo vino abajo.

Dos años más tarde DeLorean pudo demostrar que el tema de la cocaína fue una trampa de policías y el FBI, por lo que los cargos contra él fueron retirados, pero tuvo otros juicios pendientes, porqué no pagaba ninguna de sus deudas. Desde aquel entonces fue varias veces el foco de atención en los medios por sus divorcios y nuevas mujeres, por las declaraciones de fraude en diferentes juzgados, y también era persona no grata en todo el territorio inglés. Se retiró a Nueva Jersey, escribía sus memorias criticando dolorosamente al consorcio General Motors, y buscaba nuevamente financiación para retomar el tema del deportivo por excelencia. A pesar de todo tuvo suerte, su modelo ha sobrevivido y espera un nuevo futuro.

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