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Toyota Yaris XSD híbrido
24 Septiembre 2012

Toyota Yaris XSD híbrido

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Para dar un adelanto sobre nuestra valoración y explicar el título: el Toyota Yaris híbrido es una bella cajita con preciosas líneas exteriores que guarda tesoros en su interior.

Es compacto por fuera y grande por dentro, y bajo su capó tiene un sofisticado compendio de motores y generadores que ayudan a reducir el consumo y la contaminación. Su interior de plástico de diferentes tipos y estructuras lo demuestra: hoy día uno no se gasta el dinero en un automóvil que parece una prolongación de su salón, con sofás y telas y cuero y sofisticados sistema de audio y vídeo, sino en algo que ayuda a rebajar el consumo, el ruido y la contaminación, tres argumentos importantes para los smart cities del futuro. El Yaris híbrido es joven y alegre, se adelanta en el tiempo pero es de su época, una época nueva con espíritu de innovación y con ganas de cambiar las ideas anquilosadas. Enhorabuena, Toyota, por atreverte a introducir la tecnología híbrida en un nuevo sector de automóviles mucho más compactos.

El automóvil te relaja porque es diferente a lo acostumbrado, no es nervioso pidiendo aceleraciones, sino que pide que lo dejes a su aire. Desacelerar a tiempo y frenar suavemente es útil y necesario, ya que genera energía para las baterías. Su concepto invita a la eco-conducción, pero tiene toda la potencia disponible si se precisa. Lo que más le gusta a este híbrido son las rutas en llano, es decir, mantener por sí solo un ritmo agradable en un terreno plano para no consumir. En las montañas las bajadas se regulan con la marcha B, que aumenta el freno motor, lo que significa que se cambia la posición de la palanca de cambio automática de la D (que es la que se suele utilizar normalmente) a la B, de forma que el coche frena suavemente y de forma automática, pues se refuerza el freno motor. Esto, a su vez, provoca el aumento de la energía que se introduce en las baterías y así, de cara a la siguiente subida, vuelve a estar a disposición del vehículo. Es un sistema genial, desde luego. También se puede cambiar de la posición D a la B antes de llegar a un cruce; se reduce la marcha, se pisa menos el pedal de freno y se regenera más energía. 

De lo que más se puede disfrutar en este automóvil es de su arranque y de los primeros kilómetros en silencio y sin humos; o bien al entrar en un aparcamiento subterráneo (donde suele oler a los escapes de los coches diesel o de gasolina, tan repugnantes que hay que taparse la nariz), pues el Yaris híbrido no produce ni contaminación acústica ni atmosférica; es limpio. O simplemente mientras se pasea en silencio por un pueblo aún dormido, y con la conciencia de que se contamina lo menos posible. Esto significa pensar en los demás y en la naturaleza que nos rodea. Y le deja a uno claro que otro mundo, alejado de constantes ruidos de motor y de humo saliendo de los tubos de escape de miles de coches, autobuses y camiones, es posible. Solo tenemos que quererlo.

La versión Advance 5 Puertas, como se puede ver en las fotografías, lleva toda una serie de atractivos extras: el techo panorámico, que permite ver las estrellas, y la singular pintura metalizada en un blanco perla, que por fin deja claro que el omnipresente color negro –declarado equivocadamente como elegante– está ya prácticamente out. Ahora rige el blanco en diferentes tonalidades. El negro nunca fue apto para la climatología española, ya que absorbe el calor, algo que en los automóviles solo se puede combatir con el aire acondicionado funcionando a tope. Los coches híbridos, y sobre todo los eléctricos, dejan patente que el aire acondicionado es un accesorio que consume mucha energía. El color blanco además es mucho más limpio, se ven menos las salpicaduras, las manchas… de manera que hay que limpiarlo menos, lo que ayuda reducir el consumo de agua. Además no produce tanto calor en verano.

La suspensión es dura pero agradable. Esto se nota especialmente en los asientos traseros, pero con la gran ventaja de que uno no se marea. Además, el espacio en la parte trasera del vehículo es más que suficiente también para personas altas. La altura del interior, pero también la menor sonoridad del vehículo, hacen posible conversaciones entre los ocupantes de delante y de atrás, algo que no siempre es posible en los automóviles de otras marcas. Es decir, un largo trayecto por montaña deja una agradable sensación de que el coche es útil también para trayectos más complicados, no cansa, no marea y hasta los pasajeros de atrás lo disfrutan.

El Toyota Yaris HSD, el modelo híbrido de la gama, se distingue ya por fuera de sus homólogos con motores convencionales por una parrilla delantera distinta, unas graciosas luces de Leds por delante y por detrás –muy modernas y que gustan mucho a los jóvenes y no tan jóvenes– y sus particulares llantas. El modelo queda muy atractivo.

El interior del Yaris es todo de material plástico, con lo que queda un poco más sobrio de lo que se esperaría de un modelo en este rango de precio. No obstante tiene sus ventajas, como su fácil cuidado. También se nota que en algunas partes de la carrocería se ha trabajado con materiales muy ligeros, como en la tapa del maletero, que no pesa nada. Llama la atención lo pequeño que aparenta su maletero y lo grande que es en realidad, con un total de 286 dm3. La versión probada llevaba doble fondo, o sea doble bandeja, que se podía quitar o simplemente levantar. También destaca la cámara de visión trasera, la mejor que hemos probado hasta ahora, ya que deja realmente acercarse al objeto y no avisa cuando todavía queda mucha distancia; permite maniobrar a la perfección. 

El sistema híbrido del Yaris esta formado por un motor de gasolina de 1.5 litros y 74 CV y otro eléctrico de 60 CV que, unidos, dan una potencia de 100 CV (74 kW), ya que no se pueden sumar las potencias tal cual. Aun así, resulta ser el más potente de toda la gama. Además tiene un segundo motor eléctrico cuya función es exclusivamente la de hacer de generador para cargar la batería, tanto directamente a través de la potencia que genera el motor de gasolina (o sea cuando está en funcionamiento utiliza una parte para la recarga) o a través de las desaceleraciones y de las frenadas. Estos componentes, junto con la caja de cambios, se unen a lo que Toyota llama “Hybrid Synergy Drive”, que produce el efecto de una caja de cambios de variación continua (CVT). En la práctica significa que el conductor no tiene nada más que hacer que pisar el acelerador y el freno. Todos estos componentes, incluida la batería de níquel-hidruro de metal de 120 células y 144 voltios, ubicada debajo de los asientos traseros, son similares a los de los modelos Prius y Auris híbridos, pero específicos para este modelo y más ligeros.

El compacto Yaris híbrido mide 3,9 metros y pesa tan solo 1.180 kg, todo un record para la cantidad de componentes que tiene. El depósito de gasolina se ha reducido a solo 32 litros de cabida, que reduce algo la autonomía pero a su vez obliga indirectamente a llevar una conducción ahorradora, para lo que se ha elegido esta versión. Su consumo depende bastante de la orografía y de la forma de conducir. Se consigue un consumo medio de entre 4 y 4,5 litros para 100 kilómetros con orografía complicada o en autopistas, pero si se utiliza mucho el automóvil en la ciudad y para trayectos cortos (la mayoría de los trayectos que realizamos a diario entran en esta categoría), su consumo se puede reducir hasta los 3 litros para 100 kilómetros, lo que significa una emisión de CO2 reducida a 79 g/km. Este consumo tan bajo es uno de los claros puntos a su favor, sobre todo ante el panorama actual de un descontrol total de los precios de la gasolina y el diesel. Se puede ahorrar, y mucho. Sobre todo cuando se viaja en el modo “Eco”, lo más recomendable.

El Yaris híbrido sin duda es un coche de futuro y con un gran futuro por delante. Fabricado en la planta de Francia –mientras que el Auris híbrido se fabrica en Inglaterra–, el Yaris híbrido en su versión base no es caro, pero puede subir bastante de precio con todos los agradables extras que se ofrecen. No obstante estos son parcialmente insólitos en la categoría del vehículo y, sumando, mucho menos caros de lo esperado, sobre todo actualmente, que tienen una rebaja de unos 2.300 euros por parte de Toyota durante el mes de septiembre. Y a esta cifra, según la comunidad autónoma donde uno viva, podrían adaptarse los descuentos estatales por la compra de un coche híbrido. ¡Nunca ha sido tan económico comprarse un automóvil híbrido!

Fotografía: Copyright V. Christian Manz  
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