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General Motors EV1 toma de contacto mayo 1997
06 Abril 2020

General Motors EV1 toma de contacto mayo 1997

Un biplaza eléctrico de impacto    de V. Christian Manz, Paris     Mayo 1997


Esto es el texto que publicaba yo en mi páginas de Medio Ambiente de la Tribuna de Automoción el 15 de mayo de 1997, tras haber tomado un contacto con el General Motors EV1 en París:

Recientemente tuve la oportunidad de realizar una corta prueba a uno de los más sorprendentes automóviles del futuro, el General Motors EV1, un biplaza eléctrico con líneas deportivas que sobresale por sus increíbles prestaciones.

Dentro de la filosofía que afirma que conducir un coche eléctrico no tiene que ser sinónimo de moverse lentamente en el casco urbano, sino que puede ofrecer una conducción alegre cuando se combina con altas prestaciones, General Motors ha dotado a su modelo EV1 de sorprendentes avances. La potencia de 139CV de los dos motores del EV1, junto a la aceleración silenciosa, rompe con todos los moldes.

La aceleración inicial es aún más sorprendente, teniendo en cuanta que los motores cuentan desde el primer momento con su par máximo de 150 Nm, tanto que las ruedas tendrían problemas de tracción si no fuesen guiadas por un control electrónico.

La entrada en tan relevante automóvil se realiza mediante un código de apertura, sin el cual no se abre la puerta. En el interior hay que repetir el código para conectar el automóvil (un coche eléctrico no se arranca, se conecta), y aparecen los indicadores en un semicírculo justo en la parte baja del parabrisas, el cuentakilómetros, el indicador de la carga de las baterías, y, lo que es muy importante, un instrumento que indica la corriente disponible en kilómetros, una cifra muy variable dependiendo de la manera de conducir, si pisamos el pedal a fondo o si vamos con recuperación de energía.



La recuperación de energía se realiza apretando un botón, que reduce lentamente la marcha una vez levantado el pie del pedal de aceleración. Conduciendo de esta manera, prudentemente, lo que significa que se frena con bastante antelación, se pueden recuperar muchos kilómetros, es decir, obtener una autonomía mayor. Una vez dirigida la palanca de cambios, solo hay que concentrarse en la velocidad que uno lleva, ya que sólo se escucha el susurro de los neumáticos sobre el asfalto.

La línea del biplaza EV1 es a la vez elegante y deportiva, con las ruedas traseras medio camufladas. A pesar de una estructura ligera de planchas de un material compuesto, el EV1 pesa sus 1.350kg incluido el gran paquete de baterías, que supone más de la tercera parte del peso. El modelo permite una carga de solo 200kg, pero estos datos de momento carecen de importancia, ya que el EV1 quiere demostrar otra cosa.

Realizado en colaboración con el grupo Delphi, que suministra la mayoría de los componentes, se muestra como el automóvil más vanguardista que se encuentra actualmente en la calle. Lleva incorporado un equipamiento electrónico de última generación, está lleno de “gadgets” y resulta atractivo para todo aquel adicto a los botones y lucecitas, pero aparte de esta sensación subjetiva sirve para demostrar lo último en tecnología del automóvil, que parcialmente también entrará en los automóviles más convencionales.

El EV1 está alimentado por un grupo de 32 baterías muy planas de plomo/ácido conectadas en serie, y equipa dos motores asincrónicos de inducción.

Aparte del novedoso sistema de alimentación a 320 voltios, hasta ahora inusual en un coche eléctrico, el EV1 destaca por sus sistemas de suspensión, dirección, la climatización de los asientos, entre muchas otras cosas, todas ellas piezas que se ven por vez primera en un automóvil.

La suspensión se caracteriza por el uso de materiales novedosos para reducir su peso, una aleación de aluminio en los brazos de la suspensión trasera, barras estabilizadoras huecas y el mayor empleo de materiales compuestos de kevlar-carbono y polímeros. Esto ha permitido reducir el peso en entre 40 y un 70 por ciento sin perder en eficacia. Este sistema de suspensión permite el uso de neumáticos a alta presión de 3,5 kg/cm2 sin reducir el confort, pero si la energía por menos rozamiento en el asfalto.

La climatización del habitáculo es otra idea única. Debido a que no se puede contar con el agua de refrigeración del motor, dispone de una bomba de calor que regula la temperatura mediante termostato. Referente a los asientos hay que destacar su marco, hecho de magnesio y con bandas tensoras que reemplazan los muelles convencionales.

El problema de todo vehículo eléctrico es su autonomía. El EV1 la tiene limitada a unos 110 o 130 kilómetros, una cifra bastante respetable teniendo en cuenta las altas prestaciones del vehículo. El cargador de a bordo de 120 V y 1.200 vatios recarga las baterías a través de una clavija de inducción, muy cómoda y segura, en doce a quince horas. General Motors está desarrollando lo que se llama una recarga rápida, que supondría un tiempo de recarga entre diez y quince minutos.

El EV1 de General Motors, el sucesor del modelo Impact, demuestra las grandes posibilidades que tienen y tendrán los vehículos eléctricos en el futuro. Ya se vende en algunas provincias estadounidenses, principalmente mediante “leasing”, a un precio que ronda los 34.000 dólares (unas 4.700.000 pesetas).

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TagsGM EV 1
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