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Prestige Electric Car PrestigeElectricCar Uno de los primeros triciclos eléctricos, construido en 1881 por los británicos William Ayrton y […]
Ayrton & Perry 1881
30 Marzo 2012

Ayrton & Perry 1881

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Uno de los primeros triciclos eléctricos, construido en 1881 por los británicos William Ayrton y John Perry, ha sido resucitado por manos de los iniciadores de uno de los más singulares museos de automóviles, la Autovision.



El museo Autovisión se encuentra en la ciudad alemana de Altlussheim cerca del reconocido circuito Hockenheim, y alberga interesantes exposiciones de la historia del automóvil, como por ejemplo un gran surtido de motores rotativos Wankel y los vehículos que lo llevaron. La nueva estrella del museo es una réplica del segundo triciclo eléctrico jamás construido, una recreación del Ayrton & Perry que circulaba por Inglaterra en 1881. Este triciclo fue presentado solamente algunos meses después del triciclo eléctrico del francés Gustave Trouvé, que lo expuso en la Exposición de la Electricidad en París, considerado hoy como el primero del mundo.

La construcción de la réplica no fue nada fácil, ya que pocos dibujos de este triciclo han llegado a nuestro tiempo. Horst Schultz y su gente del museo investigaron durante más de un año para completar el puzle como podría haber sido el vehículo y todos sus detalles. Ahora está de vuelta y en pleno funcionamiento. Es curioso constatar que cinco años antes del primer triciclo a motor de Carl Benz, considerado el primer automóvil del mundo, circulaba un triciclo eléctrico, más silencioso y confortable, y de relativamente buenas prestaciones. Se habla de una velocidad de unos 15 km/h y una autonomía de 40 kilómetros.

Desde 1880 los ingenieros eléctricos Ayrton y Perry trabajaron desde su nativa Inglaterra en crear instrumentos para proporcionar medidas directas de la electricidad. Fueron los inventores del amperímetro y el voltímetro, o sea los medidores hoy imprescindible para saber el amperaje y los voltios. Los dos ingenieros presentaron sus aparatos a las asociaciones pertinentes y gracias a un gran apoyo publicitario podían empezar a venderlos a partir de 1884, a pesar de que desearon mucho de ser fiables y tuvieron que ser recalibrados constantemente. Pero fue un principio, igual como el primer triciclo eléctrico que estos dos ingenieros lograron terminar y conducir.

El triciclo lleva dos ruedas delanteras muy grandes, la rueda izquierda es motriz, más una pequeña rueda directriz trasera; o sea todo al revés. Pero a cambio del triciclo francés de Trouvé, que montaba pedales auxiliares porque no se fiaba del funcionamiento, el Ayrton & Perry dio buenos resultados. La velocidad se controla mediante una elevada palanca a la izquierda del asiento, conectando en fase de seis voltios las diferentes células de las baterías. La dirección es la palanca de la derecha, ligeramente por detrás del conductor que lo hace un poco incómodo.

El original contaba con baterías de plomo que se podían recargar – lo que no era del todo fácil en aquel entonces -, mientras que la réplica lleva baterías de litio, con el que se aumenta su autonomía hacía los 70 kilómetros. En la búsqueda de los detalles técnicos para la reconstrucción los alemanes encontraron, a parte de las imágenes algún que otro detalle técnico, y un artículo escrito en 1884 que hablaba de la gran ventaja de los vehículos eléctricos. Un desconocido autor revelaba que se pensaba montar estaciones de cambio de baterías en todas las grandes ciudades del mundo para ofrecer una conducción sin límites. “Las baterías agotadas se cambiaran fácilmente por otras cargadas y se continúa el camino.” Esta idea hoy día se esta retomando…

Fotos: Cortesía ClassicLane
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