Reportaje

Ford camión experimental con turbina de gas

V. Christian Manz Colaborador • 06 Mar, 2026

A mediados de los años sesenta la Ford americana presentó finalmente su gran camión experimental de turbina de gas como el vehículo del futuro, apto para las nuevas grandes autopistas de más de 65.000 kilómetros que cruzaron toda America para facilitar la llegada a cualquier rincón del inmenso continente. La turbina de gas era compacta, potente y podía utilizar cualquier tipo de combustible; el camión llevaría una cabina ultramoderna con todo confort y además a una postura muy elevada.

Ford llevaba trabajando en la turbina de gas desde 1925, cuando Henry Ford desarrolló junto con William Mayo y Charles Sorenson una pequeña turbina que se movía a 30.000 rpm con una mezcla de aire y gas, y, como se recuerda en las memorias, echando fuego por todas partes. Los siguientes estudios datan de los años cincuenta, cuando se encontraron nuevos materiales que aguantaron las elevadas temperaturas y al mismo tiempo los medios para reducir los costes de su fabricación. En 1955 se completó una turbina de gas a baja presión, con el fin de poder instalarla en un automóvil, y un año después se probó en un camión. Desde aquel entonces, Ford se concentró en la evolución de la turbina hacía su uso en los vehículos industriales del futuro.

Ford no se quedó satisfecho con los resultados de su turbina de baja presión, y empezó en 1957 un importante estudio con los más modernos ordenadores para saber que tipo de turbina sería la ideal para camiones. El resultado fue una turbina sobrealimentada, ya que este sistema reducía la necesidad de aire y mejoraba considerablemente el consumo. Además, los componentes importantes podían ser de menor tamaño moviéndose a grandes revoluciones.

En 1958 salió la primera turbina de estas características con 300 CV de potencia. Y tres años más tarde Ford ganó un concurso militar para desarrollar una turbina con una potencia de 600 CV, una versión que, con acuerdo de los militares, fue incorporado en un camión experimental de gran velocidad pensado para el futuro. La idea era muy prometedora. Se preveía que para los años setenta toda ciudad americana de más de 50.000 habitantes sería fácilmente conectada con una red de autopistas sobre las cuales circularían automóviles y camiones a velocidades controladas, la mayoría de ellos propulsados por turbina de gas.

El concepto preveía que también los camiones pudiesen alcanzar la velocidad de los automóviles, para no ser un obstáculo. Para ello se prepraó un motor de turbina de una potencia de 600 CV, muy compacto y más pequeño que un potente motor diésel, y combinado con una cabina aerodinámica muy moderna. La entrega de la potencia podía ser de inmediato. Referente a la cabina Ford ubicaba al conductor en un asiento elevado, con su copiloto a la derecha ligeramente más atrás y de posición más baja. El confort incluia no sólo unos asientos cómodos, y reclinable el del copiloto, sino también servicio, lavabo, frigorífico y microondas, más televisión para el copiloto, pues todo para no tener que parar en los largos trayectos.

Apretando un botón, la turbina se ponía en marcha, y una caja de cambios automática con control de selección se encargaba de buscar la relación ideal para cada situación. Las grandes ventajas radicaban en no precisar un radiador y lubricante o aceite, lo que reducía la contaminación, y gracias a una completa quema del combustible la contaminación era muy reducida. Las grandes desventajas fueron por un lado la obligatoria preparación de talleres de mecánica con expertos en dichos conceptos más las herramientas específicas para garantizar el funcionamiento constante, y por el otro lado los componentes caros de reemplazo en caso de averías. A finales de los años setenta la euforía referente a esta propulsión se empezó a calmar, y salvo algunos intentos esporádicos, hasta el dia de hoy la turbina aún no ha sido capaz de relegar el motor de émbolos.

La historia podeís ver en el video adjunto de youtube, una documentación rescatada hace pocos años procedente del departamento de la prensa de Ford.

Existe, entre otros documentos más simples un catálogo de 16 páginas con todo lujo de detalle, que puede estar valorado en más de 100€ por su singularidad y rareza.

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